Hablar de Hércules (o Heracles, su nombre griego original) es hablar del arquetipo máximo del esfuerzo humano transformado en divinidad. A diferencia de otros héroes que nacieron con todo a su favor, la vida de Hércules fue una sucesión de tragedias, penitencias y una fuerza bruta que a menudo era su propia maldición.
Hércules no realizó sus famosos trabajos por ambición, sino por expiación. La diosa Hera, celosa por la infidelidad de Zeus, le provocó un ataque de locura temporal en el que Hércules asesinó a su propia esposa y a sus hijos. Al despertar y ver lo que había hecho, buscó el perdón en el Oráculo de Delfos, quien le impuso los 12 Trabajos.

